En el Reino Unido se intensifican los debates sobre el estacionamiento de autocaravanas. El fundador de CAMpRA, Donald Macdonald, respaldó el proyecto Denbighshire Motorhome Aire para crear seis plazas de pago en Gales, incluidas dos en Rhyl, a pesar de la oposición de los residentes de Marine Drive. Macdonald señaló que estas áreas atraen turistas durante todo el año, con un gasto medio de unas 50 libras al día. El consejo del condado afirmó que el proyecto busca combatir el campamento ilegal y se financiará con subvenciones de los gobiernos galés y británico.
Sin embargo, no todas las iniciativas prosperan. El hotel Lindisfarne en Holy Island retiró su solicitud para crear cuatro plazas permanentes para autocaravanas autónomas en su aparcamiento tras más de 20 objeciones de vecinos y comentarios de la zona protegida Northumberland Coast National Landscape y el concejo parroquial. El hotel había operado previamente un área temporal con un permiso de 60 días.
En Escocia, la situación es variada. El grupo Campra se opuso a la prohibición de autocaravanas en lugares turísticos como las cataratas de Falloch, calificando la medida de miope y señalando que el 88% de los propietarios de autocaravanas están insatisfechos con la falta de infraestructura. Una petición para prohibir autocaravanas en la ruta NC500 excepto en zonas designadas, que reunió más de 1.100 firmas, fue rechazada por un comité parlamentario por falta de tiempo antes de las elecciones, aunque el comité reconoció la gravedad del problema y sugirió retomarlo en mayo.