A partir del 1 de julio de 2026 entra en vigor la siguiente fase del Paquete de Movilidad Europeo: la obligación de instalar un tacógrafo de segunda generación (Smart Tacho G2V2) se extiende a los vehículos comerciales ligeros de 2,5 a 3,5 toneladas utilizados en transporte internacional o cabotaje.
Se prevén exenciones para artesanos (en un radio de 100 km de su base) y para el transporte por cuenta propia cuando la conducción no sea la actividad principal del conductor.
Las multas por falta o defecto del dispositivo alcanzan los 3.464 euros, por manipulación hasta 7.000 euros y por exceso de tiempo de conducción hasta 1.735 euros. Según otras fuentes, las sanciones oscilan entre 58 euros (Malta) y 30.000 euros (Francia), y también es posible la inmovilización del vehículo.