Una mujer japonesa compartió recuerdos de un viaje a aguas termales en Aso, donde durante una pernocta en coche con siete perros y dos mujeres, estuvo a punto de caer por un acantilado. Según su relato, el incidente ocurrió tras girar hacia una carretera desconocida que terminaba en un callejón sin salida; al dar la vuelta en la oscuridad y bajo una fuerte lluvia, frenó a tiempo al borde del precipicio. Veinte años después, la historia sigue comentándose.