Irene y Carlos viven desde hace más de tres años en una furgoneta Volkswagen Crafter acondicionada de 10 metros cuadrados. La compra de la furgoneta costó 8.000 euros, el acondicionamiento 12.000 euros, y otros 8.500 euros se destinaron a corregir errores y reparar daños tras un accidente en Croacia. Los gastos mensuales incluyen 600 euros del préstamo de la furgoneta, unos 60 euros de internet y móvil, unos 250 euros de alimentación, 350 euros de mantenimiento y entre 100 y 250 euros de diésel según los kilómetros. La pareja financia su estilo de vida con trabajo remoto, empleos de temporada e ingresos de redes sociales, pero afirma que la vida en la furgoneta aún no ha sido rentable económicamente.