El fenómeno de las autocaravanas y campers sigue imparable en España: las matriculaciones de nuevos vehículos crecieron un 84% en febrero de 2026 respecto al mismo mes de 2025. Sin embargo, este auge ha provocado conflictos en zonas costeras y espacios naturales.
En Tarifa (Cádiz) se ha desatado un conflicto entre propietarios de autocaravanas, vecinos y empresarios. Vecinos y comercios se quejan de la ocupación del espacio público, la basura y el vertido de aguas residuales, así como de la larga estancia de algunos turistas. La ciudad cuenta con una única zona para autocaravanas de 50 plazas con un límite de 48 horas y tres campings que se llenan rápidamente. Los propietarios de autocaravanas afirman que la mayoría cumple las normas y critican los altos precios de los hoteles.
En Avilés, los vecinos piden a las autoridades un aparcamiento específico para autocaravanas, ya que en verano es casi imposible encontrar sitio para un coche normal — las autocaravanas ocupan dos plazas de aparcamiento y permanecen semanas. El club local de autocaravanistas apoya la idea, señalando que una zona específica solucionaría el problema para todos.
La DGT ha publicado una instrucción que diferencia entre pernoctar y acampar, dejando la regulación en manos de las autoridades locales. El motivo de las prohibiciones son las quejas de los vecinos por el comportamiento antihigiénico de algunos turistas — por ejemplo, montar un toldo y lavarse vertiendo agua en un aparcamiento. Según los observadores, estos casos aislados perjudican a toda la comunidad autocaravanista. El sector reclama más áreas reguladas.