En Tarifa (Cádiz) se ha agravado el conflicto entre propietarios de autocaravanas y campers, vecinos y empresarios por la falta de infraestructuras. Vecinos y negocios se quejan de la ocupación del espacio público, la basura y el vertido de aguas residuales, así como de la larga estancia de algunos turistas. Los autocaravanistas afirman que la mayoría cumple las normas y critican los altos precios de los hoteles. La ciudad solo cuenta con una zona para autocaravanas con 50 plazas y un límite de 48 horas, además de tres campings que se llenan rápidamente.
En Avilés, los vecinos han pedido a las autoridades que construyan un parking específico para autocaravanas. Según ellos, en verano es casi imposible encontrar una plaza libre para un coche normal, ya que las autocaravanas ocupan dos plazas y permanecen semanas. El club local de autocaravanistas apoya la idea, señalando que una zona específica resolvería el problema para todos.