Akiko Matsumoto, dueña de una empresa de alquiler de furgonetas camper, critica sus propios métodos de negocio. Sus empleados señalan su excesiva flexibilidad con los clientes, lo que genera pérdidas financieras por no cobrar recargos por retraso, condonar parte de las facturas de peaje y combustible, y usar métodos manuales en lugar de sistemas digitales.