Una pareja noruega compró una autocaravana Hymerⓘ al concesionario Kroken Caravan por 2,75 millones de coronas, descrita como de 'calidad excelente'. Al día siguiente de la entrega, encontraron una etiqueta en la llave que decía 'vehículo donante'. Una inspección reveló fallos en 12 de 13 puntos, incluidos tornillos sueltos y cables expuestos. Las reparaciones para hacer el vehículo seguro se estimaron en 2,5 millones de coronas. Antes de que el caso llegara al tribunal de apelaciones, el concesionario aceptó anular la venta.