Sydnee Chapman relata su experiencia viviendo sola en una furgoneta camper. A pesar de los miedos iniciales, se encontró con numerosos actos de amabilidad de desconocidos. En su primer viaje, su furgoneta se atascó en el barro y fue remolcada por otros viajeros; más tarde, vecinos la ayudaron con reparaciones y necesidades diarias. Chapman señala que estas interacciones cambiaron su visión del mundo y demostraron que hay más personas buenas que malas.