El experto solar Marc Schifferle, de ten Haaft, explicó que la potencia pico (Wp) de un módulo es un valor de laboratorio que rara vez se cumple en la práctica. Alcanzar 200 W exige incidencia perpendicular del sol, irradiancia de 1000 W/m² y una temperatura de célula no superior a 25 °C. Calentarse hasta 65 °C reduce la potencia alrededor de un 14 %, y una sombra parcial puede recortarla entre un 30 y un 80 %. Con un rendimiento del regulador del 90–98 % y condiciones de Europa central, el panel entrega cerca del 80 % de su valor nominal, y a la batería llega aproximadamente el 76 %. En una prueba con un módulo de 210 Wp en un día caluroso se midieron 164 W.