Los expertos advierten que después de los aguaceros de verano, los propietarios de caravanas suelen descuidar áreas críticas como toldos mojados, rejillas de ventilación del refrigerador y la humedad interior. Enrollar un toldo mojado puede provocar moho y malos olores. Las rejillas obstruidas reducen la eficiencia de enfriamiento. En el interior, los textiles húmedos sin ventilación crean condiciones ideales para el moho.