En España, el parque de autocaravanas y furgonetas camper pasó de unas 48.000 a casi 137.000 unidades en diez años. Los usuarios veteranos critican a los recién llegados por pernoctar en lugares prohibidos, realizar vaciados inadecuados de aguas y dañar la imagen del colectivo. En 2026 se reconoció la competencia municipal para limitar o prohibir el estacionamiento de campers por motivos ambientales o de ordenación.