En Málaga, ciudadanos con empleo estable a jornada completa no pueden acceder a una vivienda y se trasladan a autocaravanas. Rafael Sanchís, trabajador portuario con más de 25 años de antigüedad, vive en una autocaravana tras divorciarse, ya que su sueldo no cubre un alquiler convencional y sus obligaciones familiares. Organiza el espacio reducido, compra cada pocos días y usa placas solares para electricidad. Otros trabajadores en situaciones similares se instalan frente al mar, cerca de promociones inmobiliarias inalcanzables, y reclaman acceso a agua potable y servicios esenciales.