El instructor de supervivencia Albert transformó una autocaravana que le regalaron en su vivienda permanente en el bosque. Antes había vivido siete meses en un refugio construido por él mismo sin agua corriente ni electricidad, y luego compró una tienda de campaña. Hace cuatro años, un amigo le dio una autocaravana en mal estado, infestada de roedores; Albert la renovó y redujo sus gastos. Según él, no considera este estilo de vida un sacrificio.