La funcionaria de 31 años del gobierno balear M. Bibiloni (en algunas fuentes, María Bibiloni) lleva un año viviendo en una autocaravana en Palma. Afirma que no puede permitirse alquilar un piso debido a los altos precios —el alquiler supera los 1000 euros al mes— y utiliza la autocaravana como solución temporal para ahorrar.
Las autoridades municipales han anunciado su intención de «poner orden» para que Palma no se convierta en un espacio para autocaravanas. Bibiloni critica este enfoque y sostiene que el problema no son las autocaravanas, sino la crisis de vivienda. Señala que muchos funcionarios y jóvenes con contratos indefinidos se encuentran en una situación similar.