Rafael Sanchís vive en una autocaravana en Málaga desde hace cinco años, después de su divorcio. Compró el vehículo de segunda mano por 25.000 euros y le quedan siete años de financiación. Antes residía en un local convertido en vivienda con un alquiler de 1.500 euros y luego usó una furgoneta más pequeña que le costó 12.000 euros. Según su testimonio, un solo sueldo no permite afrontar los gastos de una vivienda convencional. El Ayuntamiento ha iniciado un diálogo con los residentes de autocaravanas para cederles una zona.