En España, cada vez más personas se ven obligadas a vivir en autocaravanas por el alto coste de la vivienda. Javier, un jubilado de 67 años con una pensión de algo más de 500 euros, lleva cuatro años viviendo en una autocaravana de 5 metros cuadrados tras sufrir un ictus y perder la capacidad de pagar el alquiler. Reconoce que nunca más podrá volver a una vivienda convencional. En invierno, la autocaravana no tiene calefacción segura y tiene que dormir vestido. Javier cree que el problema de la vivienda asequible afectará a las generaciones jóvenes en el futuro.
José Antonio, funcionario de Cádiz, lleva más de un año viviendo en una furgoneta Volkswagen Transporter adaptada. Con un sueldo de 1.300 euros no puede permitirse un alquiler, cuyo precio medio en las capitales de provincia españolas supera los 800 euros.