Una pareja estadounidense compró una autocaravana de segunda mano para viajar durante su jubilación, pero pronto se arrepintió. Durante los viajes, encontraron problemas como espacio reducido, generador averiado y microondas defectuoso, además de la molestia de tener que mover constantemente sus pertenencias. Tras varias salidas, vendieron el vehículo, recuperando su inversión, y concluyeron que no necesitaban una autocaravana para viajar.