En Estados Unidos crece el uso de autobuses escolares reconvertidos en viviendas móviles, conocidos como skoolies. Ofrecen más espacio habitable que una furgoneta camper y un coste menor que una autocaravana de gran tamaño. Un skoolie puede superar los 10 metros de longitud, lo que permite instalar cocina, ducha, dormitorio y zona de trabajo. Fabricantes como Blue Bird ya comercializan autobuses escolares totalmente eléctricos, lo que abre la puerta a futuras conversiones eléctricas.