Begoña Iglesias, de 60 años, vigilante de un parking en Port d'Andratx (Mallorca), y su hijo Héctor, de 22 años, camarero en Palma, viven en una caravana de cuatro metros cuadrados. Fueron desahuciados de su piso en 2022; tras seis meses viviendo en un coche, se mudaron a la caravana.
Con el salario de Begoña de 1200 euros al mes, pagan 250 euros por el estacionamiento, pero no pueden alquilar una vivienda: el alquiler de una habitación cuesta 1400 euros. Según una encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2025, el 10,6 % de quienes buscaban vivienda en Baleares no la encontró, tres puntos por encima de la media española (7,6 %).