El economista José María Páez ha advertido que colocar una caravana en suelo rústico con fines residenciales es ilegal, independientemente de que tenga ruedas o no esté anclada. La ley no distingue el tipo de estructura, sino el uso que se le da: si se utiliza como vivienda habitual (residencia continua, conexión a suministros), se considera infracción urbanística. Las multas pueden superar los 30.000 euros y conllevan la retirada forzosa de la caravana. Empadronarse en ella no legaliza la situación.