Durante el pasado fin de semana se produjeron en Francia tres casos de instalación ilegal de caravanas de miembros de la comunidad viajera.
En Châteaugay (Puy-de-Dôme), el 17 de mayo, más de 70 caravanas ocuparon el campo de rugby municipal. El alcalde Olivier Mallet presentó una denuncia y la gendarmería constató conexiones ilegales al agua. El municipio tiene la intención de cobrar por el consumo de agua y el uso del suelo si el grupo no abandona el lugar antes de fin de mes.
En Toulouse, unas 30 caravanas se instalaron en la zona verde de Argoulets, conectándose ilegalmente a las redes municipales de agua y electricidad. El ayuntamiento ha recurrido a los tribunales para el desalojo forzoso, que suele producirse en un plazo de 48 horas tras la decisión de un juez. La ciudad y su aglomeración cuentan con 18 áreas permanentes con 217 plazas, así como una zona para grandes reuniones en Mounède.
En Perthes (Seine-et-Marne), más de 200 caravanas ocuparon una parcela agrícola. Los propietarios presentaron tres denuncias ante la gendarmería. El alcalde teme una sobrecarga de la red de suministro de agua. Las negociaciones con los representantes de los viajeros continúan.