En las Islas Baleares, en el municipio de Calvià, decenas de trabajadores del sector turístico y vecinos se ven obligados a vivir en caravanas y autocaravanas debido a la inaccesibilidad de la vivienda de alquiler. Los alquileres de pisos superan los 1200–1600 euros al mes, lo que los hace imposibles para muchos. Las familias adquieren autocaravanas a crédito para quedarse en Mallorca, pero se enfrentan a la falta de plazas de aparcamiento y a la presión de las autoridades.
M. Biblioni, una funcionaria de 31 años, vive en una autocaravana de 12 m² como solución temporal. Gasta menos de 400 euros al mes, lo que le permite ahorrar, mientras que alquilar un piso le costaría más de 1000 euros. El Ayuntamiento de Palma planea endurecer las normas para las autocaravanas, pero Biblioni cree que el problema no está en ellas, sino en la crisis estructural de la vivienda.