Jorge, de Dolores, provincia de Buenos Aires, vendió su pizzería tras 26 años, junto con su bote de pesca y otras pertenencias, para vivir en un colectivo de larga distancia doble piso modelo 2007 con carrocería Marco Polo y motor Mercedes Benz, que transformó en vivienda. Aprendió carpintería, electricidad y termofusión para camperizarlo por su cuenta, ante la falta de fondos para pagar mano de obra. Hace cinco años, el rodado, que antes transportaba a 63 pasajeros en rutas hacia Brasil, se convirtió en su hogar permanente en la isla de Punta Médanos, donde instaló una proveeduría para viajeros. Jorge inició su viaje con $50 mil en efectivo y una billetera virtual limitada.