En Trieste, el creciente número de turistas que pasan la noche en autocaravanas y tiendas de campaña en la meseta del Carso plantea dudas sobre el cumplimiento de las normas y la seguridad. Las autoridades locales están endureciendo los controles sobre hoteles y alquileres, pero no sobre quienes duermen fuera de los campings oficiales, que ofrecen servicios y cobran tarifas. El autor pide regulación para evitar la situación vista en los Dolomitas, donde el camping espontáneo se convirtió en un problema.