José, padre de un bebé de tres meses en Palma de Mallorca, compró una caravana al no poder pagar un alquiler. El asentamiento improvisado de Son Hugo ha pasado de 20 a 200 caravanas en pocos años, donde viven unas 400 personas. La falta de empadronamiento les impide acceder a servicios sociales, sanidad y escolarización.