Los tribunales del Reino Unido han resuelto dos casos de incendio provocado en vehículos recreativos.
Harry Newby, de 34 años, de Caister (Norfolk), admitió haber incendiado su propia caravana el 10 de agosto de 2025 en Jubilee Farm, cerca de Great Yarmouth. El fuego dañó paneles de una valla vecina. Ese mismo día también intentó destruir un extintor perteneciente a la residencia Windmill Care Home en Rollesby. El tribunal le impuso una libertad condicional de seis meses y le ordenó pagar £400 de compensación al dueño de la valla, £75 a la residencia y una tasa judicial de £26.
En un caso aparte, Jack Smith, de 36 años, fue condenado a 21 meses de prisión por incendiar una autocaravana en la que había una persona. El incidente ocurrió el 9 de diciembre en South Lynn, cuando Smith roció el vehículo con pegamento y le prendió fuego, pero el ocupante logró apagar las llamas y resultó ileso.