Decenas de casas rodantes tomaron la playa Ike-Ike en la región de Tarapacá, Chile, generando protestas entre los veraneantes. Según medios locales, los propietarios de los vehículos se estacionaron en la primera línea de la costa, que es territorio de uso público.
Turistas los acusan de organizar un negocio ilegal de arriendo a corto plazo, impidiendo que otros visitantes instalen carpas y disfruten de la playa. El incidente ocurrió en la ciudad de Iquique.